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30 de septiembre de 2014

Paraíso etereo


Te recuerdo en mi paraíso
en el cual te perdías
bajo las sombras de mis
miradas frías,
aquellas que se hacían
nieblas en la noche
sentir de una vida que
se trunca en una tristeza
del ayer.
Música que viste hoy ensueño
tras la clara lluvia de verano.

Ansias de un dulce existir
que suavemente se
desliza por mis manos.

Cálida brisa entumece
mis sentidos,
me lleva a ese paraíso
el cual me arrastra a perderme
en un oasis de dulces
sensaciones que se
hacen música
y me hacen volar
sin ya querer retornar.

© Rosa Martínez Mónaco
País Perú

Ardió la letra del amor

Escribí en la hondura
de mi desvarío
época en que lucías
en mi reflejo diario
lacerando la herida
al supurar mi despertar
sería sal de lágrima
o sería vacío sin más
quizás la congoja
y el reflejo de pensar.

Malgasté tinta
y acicalé mi conciencia
al olvidar mi musa...
sin descarrilar mi mente.
Escribí en la sábana
amante que imaginé
al ser umbral del viento
en rendija de soledad,
donde deseché el boceto
de tu obscena analogía.

Me relamí de la letra
de mi musa ardiente
al hacer prender...
el secreto de tu altanería
y creí postular
la dicha de tu mente
al escribir mis versos
de ceguera delirante
cuando me inspiré de ti
y descubrí tu vanidad.

Fue letargo distante
de amor ambiguo
cuando logré reflejarme
en letras de tu intimidad
Fluidas palabras
en hondura de lo herido
frialdad en la intención
ante este estigma
escribí en el papel
… un calco malherido.

Ardí bajo el fuego
pasajero de tu amor
como el fósforo...
consumido de mi ardor
abrasó tu lumbre
hasta alcanzar mi yema
Mas no te bastó
tan solo el fuego lento
tuviste que quemar
en todo mi cuerpo.

Registro de propiedad intelectual.
© 2014 Safe Creative.1111260038388

Eran estrellas fugaces.


Vestidos de pasión
se encontraban al anochecer
cuando las luces se apagaban
y las sombras eran cómplices de amantes.

Contaban los segundos
desde el último beso
hasta acariciarse de nuevo
tarareando la dulce melodía del amor.

Sus miradas gritaban deseo
los labios jugaban
sus cuerpos danzaban
en la fiesta de la vida.

Eran estrellas fugaces
en el cielo de los amores más bellos
se arrullaban libres
jamás se prometieron compartir el firmamento.

Magda Lluna
©Derechos reservados

Gota a gota

 
Gota a gota
se destilan las ideas
en la mente del poeta.

Suspiro a suspiro
explotan las sensaciones
en su pecho soñador.

Línea a línea
la pluma va rasgando su pecho,
revelando sus más íntimos sentires.

Estrofa a estrofa
fluyen, a borbotones, palabras,
desnundando toda su alma.

© Encarna Romero

29 de septiembre de 2014

Remembranzas

Noche vestida de estrellas
de una agradable tibieza
que nos acogió bajo el árbol
de nuestro amor de ayer.

Cuan perfumado está el aire
de finos aromas impregnados
el suave olor del jazmín
y la belleza del granado.

El mismo banco y el farolito
iluminado, le da al ambiente
un aspecto encantado.

En las ramas de aquel árbol
se prenden bellos recuerdos.

Al pasar por ahí, escucho a la
lejanía y al rayar la aurora
el canto del ruiseñor
que me traen remembranzas
de un mágico y sublime amor.

Autora-- María F. Mónaca Giunta.
País-- Perú. D.R. de autor.

Él sigue caminando por entre la densa niebla


Él sigue caminando por entre la densa niebla.
Mientras se aleja, se dispara mi corazón
angustiado, oprimiendo el pecho.
Ah... ¡Cómo me gustaría correr tras él,
hacerlo parar de improviso!
Pero en mi seca garganta
hay un grito callado...
Las muertas hojas otoñales
caen... lentamente,
movidas por un viento desganado.
Su largo abrigo negro se va tornando
gris... a medida que se aleja
y se funde con la bruma del parque.
Finalmente, muy despacio...
la neblina se lo traga de una vez.
Ya no más, su profunda
y tímida mirada.
Nunca más esa larga sonrisa serena.
Y yo vuelvo a aquel piso
frío, húmedo, vacío,
de paredes descascarillaras
y angostas ventanas verdes.
Allí me quedaré escribiendo
en medio de mis libros antiguos;
viendo como se cuela el polvo,
en finos rayos brillantes,
por la transparente vidriera.



© Encarna Romero

28 de septiembre de 2014

Abstracción del cautivo

Atrevido procaz
en precipitar mi cita
malévolo descaro
salpicarte de codicia
evité entrar al laberinto
de la indolencia
arrojando el salvavidas
de tu serenidad
al amagar la incuria
de mi conciencia.

Quizás no fue
mi propósito más certero
desatinar de la diana
angosta de tu lírica
desatar de la elegía
el verso de una oda
sin alabar en la quimera
de su envoltura
siendo un iluso
en la infecunda comedia.

Agitar de la calma
mi delirante frenesí
torné ebrio el desvarío
al poner en solfa
enfureció mi alma
y extirpé lo que ofrecí
no fue tan solo utopías
de mi abstinencia
eran crueles realidades
de mi existencia.

Asumí la encrucijada
de sus vértebras
mis párpados eran orillas
de su siembra
semilla del recelo
en caricias y contornos
hicieron de mi ilusión
el síntoma certero
intriga y amor
en intolerante requiebro.

Obscenas flores
entre pétalos de arena
me escocía el alma
al posponer mis auroras
epopeyas en la gesta
abstracta de mi odisea
al querer retorcer
este amor de mutismo
invoqué de tu afán
mi cruel cautiverio.

Registro de propiedad intelectual.
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27 de septiembre de 2014

Señales

(Sobre imagen de Luis Fernando Sánchez-Moreno)

 
Ella estuvo sentada todo el tiempo en el banco. Se escondía tras el libro y se mostraba alerta.
Él se ocupaba, atento, del paso de las páginas, de rondar los parterres sin despegar la boca. (Los dos se adivinaban, pues se habían buscado. Las flores, ya marchitas, les rozaban los pies.)
El verano avanzaba con su abrazo de piedra. Gota a gota caían las horas en silencio. Sus ojos se cruzaban con infantil torpeza. (Los labios aún seguían en sello timorato.)
Y el otoño llegó caminando cetrino.
Y el banco quedó expuesto a la infiel intemperie. (La lluvia, las heladas, las palabras no dichas.)
Aún anduvo el hombre con la vana esperanza de encontrar esculpidas sus dos iniciales.
Pero quedó la joven callada tras el libro, al pálido refugio de cualquier residencia. (Paredes que se tocan y entablan la distancia.)
Y nunca una señal deshizo su desdicha.

© Elena Marqués Núñez

26 de septiembre de 2014

El huerto de las palabras


Cojo ilusionada
mi vieja y desgastada cesta de mimbre
(la que hemos heredado de todos nuestros antepasados)
y me dirijo, sin prisas,
al antiguo Huerto de las PALABRAS.
Veo como fluye con frescor
el estrecho riachuelo de las IDEAS.
También, dicen las malas lenguas, que por el huerto
Andan escondidos todos los secretos seres inspiradores:
los que hacen nacer los haikus,
los que soplan los sonetos,
la prosa poética y todo tipo de rimas,
simbolismos y misteriosas parábolas.
Por aquí y por allí voy pisando letras sueltas
que se extienden a través la suave hierba verde,
cómo pétalos multicolores: las de color lila,
las amarillas, rosas, violáceas, ocres, rojas...
Ya las conozco por su olor.
Hay letras que huelen a dolor,
otras a tristeza o a alegría.
Las necesito todas, sin excepción.
Un puñadito de cada una.
Ahora me dirijo con mi canasta
rumbo al cantero de las LETRAS.
Me pongo a cogerlas:
dulces, jugosas y maduras,
colgando de delgadas ramas.
Me encuentro con tiernas y frescas FRASES
recién nacidas.
Estoy feliz, pero no por mucho tiempo:
me tropiezo con PENSAMIENTOS
agonizantes que sangran sentimientos translúcidos.
Lloro y mis lágrimas transparentes se unen
y confunden con ellos.
Corro al otro lado.
Eso es demasiado para mí.
Entonces, sin querer, me tropiezo con ellas:
allí están, revoloteando, las EMOCIONES a flor de piel.
Me quedo, irremediablemente, atrapada en este viejo
huerto, que es bosque húmedo,
que es jardín perfumado,
que es ligera nube flotante,
que es tren de largo recorrido.
Allí están todas ellas en su paraíso personal:
letras, palabras, frases, odas, sonetos,
rimas, versos, poemas, estrofas...
pero se encuentran perdidas
y desesperadamente mezcladas
sin la sabia elección del poeta y del escritor.
Sin la ayuda de aquel que las elige,
las mira, las huele, las toca, se enamora de ellas;
las prepara y, al final,
las transforma en un delicioso y aromático manjar
que consuela al sufridor,
renueva las esperanzas al desesperanzado;
hace reflexionar, reír o llorar;
en fin: se vuelve alimento al alma,
al espíritu, a la mente...

© Encarna Romero

¡Cómo olvidarte!

¡Cómo olvidarte!

Visitando de vez en vez
tu fotografía en el cuadro,
así recuerdo tus presencias
esas que poblaron mi vida
en aquel pasado tan doliente,
y que tu compañía daba calma.
Si cierro mis ojos,allí estás,
¡ cómo olvidar tu imagen !
Deseo soñarte, allí te veo,
escucho tu voz ,te siento.
Y no quiero despertar
volviendo a la realidad,
pues ya no te tengo,
el cielo es hoy tu hogar,
y en la tierra yo me encuentro.
¡Cómo olvidarte!
yo siempre te recuerdo.

Lila Nilda Klundt..7-02-2014
ARGENTINA..D.Reservados

25 de septiembre de 2014

La vieja esclava africana


La veía siempre sentada allí... en el mismo lugar,
fumando su vieja pipa, de la que subía
un sinuoso y oloroso humo...
Dos gruesos trozos de madera le hacían de escalón.
Vivía en la pequeña casita de madera
con una sola estancia y suelo de tierra batida.
Los marcos de la pequeña puerta y de la única
ventanita, pintados de un azul claro, ya
resecado con el tiempo... así como ella.
La gente del barrio decía que ella era hija
de la "Ley del Vientre Libre", que era
hija de esclavos, nacida libre...
que tenía más de cien años;
que, posiblemente, era una de las
últimas figuras de la época de la esclavitud.
Yo tenía siete años y la reverenciaba,
en mi interior, como a uno de los
grandes personajes heroicos de
mi propia epopeya personal.
Yo hacía cuentas: si esa ley era de 1871,
como decían en la escuela y, nosotros
estábamos en 1964, entonces ella
no podía tener menos que
noventa y tres... sí,... ¡era mi heroína!
Nunca hablaba... solían decir que ni
siquiera había aprendido el portugués,
pero que hablaba una lengua del Congo.
Yo pasaba, cogida de la mano de mi madre
y la miraba a los ojos, disfrutando del
misterioso olor que salía, en suave humo...
Ella me miraba: piel arrugada, callada,
ojos tristes y distantes, trazos endurecidos.
Yo quería entrar en su mundo: oír como
sonaba su voz, su acento, escuchar sus
antiguas historias de haciendas y esclavos.
Pisar su suelo de tierra tan bien barridito,
tocar su sencillo vestido de algodón, blanquísimo.
Decirle que ella me importaba y que yo
era una niña que también había llegado,
hacía apenas tres años, de un lugar también
muy distante; que tampoco entendía muy bien
el portugués y que, de la misma manera
que ella no tenía nietos, yo no tenía
cerca a mis abuelos, y me hubiera
encantado ser su nieta. Entonces sentía
que mi madre me tiraba de la mano y
me susurraba al oído: "No le gusta que la miren";
y era verdad, estaba harta de las curiosas miradas.
Para mí, era una figura importante, una musa
fascinante, misteriosa... como una especie de reliquia,
de memoria de un distante pasado...
Hoy me he acordado de usted: venerable
señora de los años, de la historia de un pueblo
arrancado desde sus orígenes y sus raíces.

© Encarna Romero

El reencuentro en el cielo

Un día negro inesperado
te arrancaron el hijo amado,
dolor desgarrador tuvo tu alma,
y sufriendo la angustia viviste,
por el resto de tus familiares,
a los cuales amabas y cuidabas,
hasta que el cuerpo dijo basta.
Hoy allí te recibe en la otra dimensión
tu niño con los brazos abiertos.
Consuelo tendrán tus dolientes
que juntos estarán en el cielo.
Hoy los ángeles están de fiesta,
una madre y su hijo, el reencuentro.

Lila Nilda Klundt...23-09-14
La Pampa. Argentina
derechos reservados


Angie



Me acerco al balcón y me pierdo más allá de los bloques de pisos, de las casas y del resto de edificios, de los árboles y las montañas que ahora no veo pero que en un pasado no muy lejano aún se podían contemplar, mis ojos ya no divisan bien los paisajes que aún se distinguen alrededor, pero mi corazón llega más lejos, cruza las montañas, bosques, polígonos industriales, campos, pueblos y ciudades, y se detiene en aquella villa de mar donde nada ha cambiado, porque en mi corazón todo sigue igual, las barcas amarradas en el puerto, la taberna, las paredes encaladas de las casas, la playa y el paseo.

Mi hermana me llamó esa mañana para que pusiera el programa de radio que ella escuchaba, tardé unos diez minutos en encontrar la emisora, la antena de la radio no me permitía escuchar claramente la voz del locutor, pero un trozo de cinta aislante arregló la conexión. Era una voz masculina, clara, firme, serena, fuerte y dulce a la vez, era una voz diferente que de repente decía mi nombre y me dedicaba una canción, el programa terminaba con un fragmento de otra canción, los radioyentes teníamos que escuchar unos segundos de esa melodía, llamar al programa en directo y decir el título, no sé si fue porque era uno de mis temas favoritos, o porque sabía que mi hermana seguía escuchando el programa que me decidí a llamar, y por supuesto acerté el título, la verdad es que no sabía ni cuál era el premio, ni si había ningún premio, pero sí que lo había, nada más y nada menos que una cena con el locutor. Pasé los días previos a la cena tan nerviosa que me probé toda ropa que tenía en el armario, unas veinte veces sino fueron más. Imaginaba su cara y mi imaginación me llevaba a multitud de diferentes rostros, pero aún faltaba un mes para esa cena.

Cuatro días antes me desplacé en tren a casa de mi hermana, ella vivía allí, en esa villa de mar, así aprovechaba para pasar unos días con ella, durante esos días dimos varios paseos por el puerto y recorrimos varías veces la playa descalzas, con disimulo, mirábamos desde la distancia la taberna que se anunciaba tantas veces en el programa de radio y donde iba a tener lugar la cena. La verdad es que llegado el día de la cena pasé las horas previas al acontecimiento más tranquila de lo que era de esperar, parecía que los nervios se habían quedado en las huellas que había dejado al pasear en la arena.

Llegó el ansiado momento, el de la cena, la cual fue muy suculenta, sin duda nos deleitaron con los mejores platos de la carta, el vino era exquisito, de calidad, sin duda alguna de las mejores viñas de la comarca, el locutor con voz de tantos rostros, no tenía ningún parecido con los cien que había imaginado, era un hombre con la mirada serena, gafas y una barba muy fina que le hacía aún más atractivo de lo que le imaginé, la noche fue la primera de muchas noches perfectas.

En la radio suena Angie, un suspiro me devuelve a mi balcón, es de noche y las farolas de las calles están encendidas, un viejo espejo me muestra mi cuerpo desnudo, es otro cuerpo que nunca has recorrido, ni has sentido, otra habitación, otra noche, otra larga noche para recordarte.

© Maria Plana Nova

Silencio de un sueño

Oigo el silencio
en la lejanía del tiempo
al ser viento que persiste
meciendo en tu pelo
Sentida parcela
cautivadora del sentido
cultivando en mí
mi fructífero deseo
alcanzar la cima
en tu monte y en tu venus.

No logré alcanzar
los dioses de tu planeta
pero logré detenerte
en mi cálido sueño
Difícil es... alcanzar
el éxtasis del deseo
y peor, no llegar al clímax
de mi consuelo,
sin percibir
el más mínimo
aire en tu pelo.

No logré la mínima
mirada de tu rostro
fui imperceptible brisa
que no empujo velas
ni tan solo fui...
amarre en tu conciencia
pero marcaste el rumbo
a mi planeta selecto.

Percibo y retengo
tu realidad embriagadora
que escala los más
insaciables aposentos,
absorbiendo la locura
infinita de tus besos
Convirtiéndome en escultor
de tu monte de amor.

Cruel realidad existencial
que viene y se va
Sueños que no desearías
poner punto y final
que llena de sentido
la amarga y cruda realidad
pero prosigo mi aventura
… sin despertar
Y embriagarme en el...
abrevadero de la saciedad.

Crueldad que acapara
momentos de huida
que logró penetrar
en tu diosa fertilidad
siendo rehén...
de tu ínfima secuencia.
Al gemir la soledad
de mi noche oscura
Saciando en silencio
tu hermosa locura.



Registro de propiedad intelectual.
© 2013 Safe Creative.
Barcelona, Cataluña, España.

24 de septiembre de 2014

La lluvia


Un día al atardecer
mirando la lluvia caer,
pensé que tal vez,
Ángeles pudieran ser.

Que al ver un mundo tan cruel
sus lágrimas no pudieron contener,
al ver tanta vanidad
egoísmo y maldad.

No pudieron aguantar
y arrancaron a llorar.
Pero pronto se calmaron
y sus lágrimas cesaron.

Porque vieron emocionados
un mundo menos malvado.
Al ver a buena gente convivir
con humildad y entereza.

Sin importar país o condición
cultura o religión.
Todos viviendo con emoción
Por un mundo algo mejor.

© derechos reservados

Suave otoño


Comienza el otoño
lo siento en el aire
se respira suave
melancólico,
Sus hojas cambian de color
los paisajes se visten de
colores del atardecer
colores anaranjados.
El mar se siente tranquilo
comienza el otoño
con el llegaste tu
con esa suave brisa
eres mi bello otoño
un hermoso atardecer
que me haces soñar
Llega mi dulce y romántico otoño
acompáñame
quédate a mi lado
Esperemos el frió juntos
pero ahora disfrutemos de esta
bella estación
bailaremos en el parque
al suave movimientos de las hojas
se balancean ligeras para dejarse
caer sobre nosotros
¿Ven acércate, bailamos?
Dejemos llevar
por la suave brisa
Dame tu mano
ven junto a mi
bailaremos sin parar
nuestra música serán nuestros latidos
Hay mi suave y dulce otoño
llego para traerte junto a mí.

Autora Paquita Pedros Espinosa
España-23-9-2014
Reservados los Derechos de Autor.

23 de septiembre de 2014

Tiempo


Voraz devora el presente,
quiere alcanzar el futuro
aunque eso represente su muerte.

El pasado, un rastro en el camino,
en un estante polvoriento, un recuerdo,
o una vieja foto en el monedero.

El presente es lo que ha sido,
el futuro será el presente,
el pasado un recuerdo en la mente.

Pasado es la alacena del tiempo,
el baúl de lo añejo,
o las memorias de un viejo.

Tiempo, espiral de locura,
sin parar empujas la vida
al interior de un reloj de arena
y en el veremos nuestra sepultura.

Corren de vértigo las manecillas
matan el presente, son sombrías,
quieren atrapar lo eterno
pero antes serán un recuerdo.

Un sonido romperá el silencio,
será el despertar del presente,
en el futuro un recuerdo
del caminar hacia la muerte.

© Ramon Gaspar Escoda

20 de septiembre de 2014

La sombra que un día fuiste


Ya se ha malogrado mucha vida
en la roca insensible de la calle,
ya perdimos demasiado tiempo
por exceso de prisa.
Hoy, caminamos muy despacio,
nos hemos detenido a contemplar el paisaje;
miramos las nubes pasar,
miramos la calma,
miramos al espejo
con atención
y contamos cada uno de los poros
que pudimos salvar de la pandemia.
Miramos otra vez para asegurarnos; si,
estamos enteras tú y yo,
no quedamos tiradas en el suelo como
un rompecabezas inconcluso.
El cofre se abre,
la respuesta al fin la hemos aprendido
y esto alivia notablemente
el peso de tantas interrogantes.
De mis pueriles odios se mueren
hasta los motivos.
Aquí y ahora lo sostengo:
Es el último rencor que te niego.
Es el último réquiem que dedico
a la sombra
que algún día fuiste.

© Emilia Marcano Quijada

La Musa


Foto montaje de La vida continua

Mi paraíso camina en tu sol naciente,
sin ninfas, ni nadie que lo gobierne,
marcho en soledad al amparo de la noche,
y solo una estrella en ella resplandece.

¿A quién buscas? ¿Qué soy, y por quién padeces?
Si no hilvano los sueños, mi mundo perece,
toma mis manos y calma a este aspirante,
que añora tus ojos y el silencio que le precede.

Si el tiempo se escapase entre mis dedos,
sería vagabundo que volase entre sueños,
suplicando tu aroma a los cuatro vientos,
si no vuelves pronto, no, hallaré consuelo.

Nuria de Espinosa © Derechos registrados

Mi dolor


Mi dolor al saber que no estás
que te marchaste sin dar explicación
te dejaste guiar, eso me duele
porque sabes cómo soy.
Espero que algún día te des cuenta
que todo lo que te llegó fue una invención
sólo habladurías, sin saber, sólo
te querían alejar de mí, lo hicieron
lo consiguieron, pero sabes
todo con el tiempo se sabe,
nada se queda en el aire
y en algún momento te darás
cuenta que lo que hiciste fue un error
tú no sabes mi dolor, nadie sabe el dolor
cuando hablan, para hacerte sentir mal
hablan con malos sentimientos
pero ese día llegará y tal vez
verás, pensarás, lo que hiciste
y tal vez cuando quieras rectificar
tarde será, me dolerá pero seguro
que ya nada me hará cambiar
no se pueden jugar con los sentimientos
duele el corazón, sólo espero
que por lo menos pienses
y tu corazón te diga la verdad
que juzgarte sin preguntar
de cobardes es huir sin saber la verdad
tú que con las estrellas siempre estás
me cuesta entender, tu manera de actuar
pero daño me hiciste, creo que nunca olvidaré
espero que todo te vaya muy bien
y que algún día pienses antes de actuar
y no creas a nadie sin preguntar.

Autora Paquita Pedros Espinosa
España-16-9-2014
Reservados los derechos de autor

Una canción de amor



Una canción de amor al escucharla
entra tan dentro de ti que se hace tuya
y quisieras que la letra del autor
le pusiera tu nombre al cantarla.

Una canción de amor es un poema
que parece que yo misma lo haya escrito
porque a veces escuché a mi corazón
recitarme lo que en ella está descrito.

Una canción de amor nos hace presas
y nos hace acompañarla en esas voces
de los grandes trovadores de las letras
que nos cantan las canciones de poetas.

Una canción de amor los cantautores
siempre llevan en sus giras y escenarios
y nunca faltan en la voz de los autores
una vieja canción de sus poemarios.

Una canción de amor lleva en su música
las mas tiernas y suaves melodías
que su compositor las hizo únicas
para que las recordáramos un día.

Una canción de amor es una lluvia
que deja empapadas nuestras almas
y en nuestros labios se dibuja una sonrisa
que se besa con el beso de una lágrima.

© Maria Plana Nova

19 de septiembre de 2014

Mi poema no escrito


Eres mi poema no escrito
el que apasionada recito
cuando te amo entre sueños
imaginándote en mis pensamientos.

Con tus palabras me acaricias
inspirándome mil estrofas
avivando este amor
pintando mi ser de color.

Quizás un día
tomados de la mano
compongamos la más bella poesía
caminando juntos  hacía nuestro cielo.
Magda Lluna
©Derechos reservados

Mi espada: la pluma


Tal vez ahora, tal vez nunca,
llegue la hora de blandir la pluma.

Puede, pero si no lo hago,
no cruzaré el desierto,
ese del sueño yerto,
el de sin palabras en la hoja,
el de la mente vacía,
del que ya no llora.

Tal vez ahora, tal vez siempre,
tenga que asir la pluma.

Con ella, con gallardía,
he de batallar contra la desidia.
Lastimaré a la blanca hoja,
sangrará y no será roja.

Líneas de lágrimas negras,
palabras de amargas esperas.
Inspiración ya en el olvido
de las musas en el exilio.

Lucharé contra el papel vacío
por la inspiración que ansío.
Sin descanso esgrimiré la pluma,
contra el viento, contra la bruma,
contra la hoja sin palabras, muda.

Tal vez ahora, tal vez nunca,
llegue la hora de blandir la pluma.

Tal vez ahora, tal vez siempre,
tenga que asir la pluma.

Tengo, tengo que hacerlo, lucharé.
Lucharé contra la desolación,
contra el vacío hallado en el corazón,
contra el desamor y la pobreza,
contra el que causa una guerra.

No olvidaré a la mujer asesinada,
ni tampoco a la que fue violada.
Las recordaré en una hoja eterna,
escrita con los versos de mi espada.

Mi espada, mi pluma afilada,
asida en mi mano hiero el papel
rezumando veneno de tinta negra.

Sangre oscura, muerte lenta,
musa yerta, polvo en el desierto,
alegrías en las venas, penas al viento.

© Ramon Gaspar Escoda.

15 de septiembre de 2014

El inquilino de tu ser



Escaloné pensamientos
de mi indicio
cuando amé...
sin atribuir tu evidente goce
estandarte de abandonar
un timón ficticio,
pero titubeé de ser...
el inquilino de tu ser
Que remó...
en las mareas turbias
de un amante.

Zarpé con el rumbo
propio del deseo
pero escoré
en el único fondo
“el de mi instinto”
que me dictó con fuerza
un talante flujo
sin sospechar
mentiras en mi aposento
siendo el poso
que zozobró lo establecido.

Caí en las garras
de desear lo prójimo
siendo tú...
el sujeto bello que me imantó
Embaucado del lozano
sendero de tu físico
que subyació mi libido
y peregrino secreto...
“nadar entre pantanos
para afluir en tu delta”

Caí en las garras
de desear lo prójimo
siendo tú...
el sujeto bello que me imantó
Embaucado del lozano
sendero de tu físico
que subyació mi libido
y peregrino secreto...
“nadar entre pantanos
para afluir en tu delta”

Por dónde desataré
el cabo que me unió
¿Desamarraré de esta pluma
el alejarme de ti?
Si yo tuviera libertad
me esposaría sin limite
al mar abierto
y en su calma conseguir
penetrar inexistencias
sin saber de ti.

Pagaré el peaje
de un inquilino errante,
siguiendo mil trazos
por insinuar tu perfil
Ser tú, la fiel funambulista
de mi escarpada sien
Y yo,... aposentaré
en tu única mensualidad
ser el inquilino de tu ser...
una y otra vez.

*
Enrique Tamayo Borrás
a 03/10/2013.

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13 de septiembre de 2014

No se si volverás


Por qué insistí
y oculté la amargura
en mi almohada
del exilio y la conjetura
si sufrí la ironía
de un amante disimulo
al sentir el opaco de tu hermosura
cuando fui claraboya
de tu única lucidez.

Emplearía hábitos
de reflejo altivo
en un latir arrogante
al cubrir tu cama
como pájaro
que se posó en tus nalgas
y ahora voló
en ánimo de la lástima
al dejar los pícaros
rozar mi vehemencia.

Por qué este extremo
de escarmiento
en el día...
que enmudecen las lágrimas
vilipendio de pudor
de un ser sufrido
del que recorrí
todo atisbo de tu roce
en sábanas
de roído alejamiento.

... Se fue´´´´
como golondrina que celebra
la matricula de goce entre sus piernas
Y... ¿qué me queda?
Frío en mi ciénaga
¿O te alejas de mí...
en consuelo vacante
en el preámbulo...
de apostar hacia ti?

No quisiera envolver
letras en dolor
sin saber que mi futuro
no te recuerde.
Como podré alcanzar
el reten de la melancolía
en las horas más ausentes
de tus caricias
y recordar mi presente
sin tu partida.

*

Registro de propiedad intelectual.
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Barcelona, España.

12 de septiembre de 2014

Será la luna llena.




Será que la luna llena
enloqueció nuestras mentes
dejándonos llevar por el deseo
sin pensar si era bueno o malo.

Quizás tanto tiempo anhelando
aquello que creíamos prohibido
pero era tan tuyo y mío
como es el amor.

En ese instante descubrimos
cuanto nos pertenecíamos
mil veces negamos lo evidente
luchando por mirar hacia otro lugar.

Por siempre serás mi luz
de la mano caminaremos
siguiendo las huellas
que día a día nos marque el destino.

Magda Lluna
©Derechos reservados

10 de septiembre de 2014

Insomnio ¡Qué Mata!


Cálida noche
en silencio... ¡Qué ladra!
en penumbra
y en hambre ¡Y qué gana!
La almohada del sueño
la acompaña
joven murmullo
en la fuente cálida
Musa en vigilia
¡Qué despierta... mata!

Perros del parque
¡Qué tienen gana!
Niños que ríen...
al perro que ladra
insomnio en la noche
de sueño y de gana
se oyen aullar´´
y en la cama ¡Ladran!
sudor que me cae
y que me mata.

Niños corriendo...
con risas y ganas
enmudecidos novios
que besan y callan
“no concilio el sueño”
¿Pero quién ladra?
¡Qué tienen gana!
Y aúllan, ¡No callan!
¡Ni duermo... ni sueño!
¡Y Qué ganas!

Lloran y aúllan
los silencios... ¡Ladran!
y en mi casa y en mi cama
me matan
Sueños y silencios
en la fuente cálida
en la plaza murmullos... que hablan
Y... yo, soñando despierto
y con gana.

¡Qué noche! Que cálida
¡Al fin callan!
Los perros del hastío...
en noches del estío.
Entre el sueño y la gana
Sudores que despierto
en el agua clara
¡Qué angustia!
Que si ladran... no callan
Musa del alba... la mañana
¡Qué te escribo... y con gana!

Enrique Tamayo Borrás

Registro de propiedad intelectual.
© 2012 Safe Creative.
Barcelona, España.

9 de septiembre de 2014

Tierra de silencio

Dedicado a Federico García Lorca


Día a día, verso a verso,
el poeta caminó hacia su destino.
Él amó a los hombres,
a la tierra y la libertad.

La envidia lo condenó
y la ignorancia lo fusiló.
Cayó en su querido verde,
verde hierba, mortaja de tierra.

Se lo llevaron al alba,
cuando el gallo aún no canta.
Lo hicieron para que nadie lo viera,
para que la vergüenza fuera ciega.

Allá, Dios sabe dónde,
tronó la madrugada,
la tierra quedó manchada
de la sangre derramada.

En tierra de silencio,
en terreno del olivo,
ahí, en un lugar desconocido
yace el poeta abandonado.

El poeta desterró el olvido,
con su sangre en la tierra.
Día a día, verso a verso,
siempre vivo…
en nuestro recuerdo.

© Ramon Gaspar Escoda.

8 de septiembre de 2014

Metáfora otoñal



Cercano... galopa
por “mi campanario”
el incierto sonido
de este vecino otoño,
sonará el tosco tañido
de esta cretina campana,
que ni tocó la misa...
ni le citó el destierro,
ni vistió de estío
este cupido sueño.

Ya pasarán los días
y abrirán sus calles,
que en la niñez te atrapan,
de las aguas... arrastran
de las tejas... tormentas
y sin lluvia... metáforas.

Paisajes de mi infancia
en pasajes de penumbra,
en fabulas que se extinguen
y de la que nunca se sacian...
por la pasada ignorancia,
lenguas... de la necedad
de la que te hicieron trizas
por quien aclamó “su verdad”

Se encierran... en la noche
con la única certeza,
… la que amarga,
la de párpados sin lágrimas,
la de escondidas metáforas,
son luciérnagas que se apagan
en el brillo de mi esperanza.

Existió aquél otoño,
de cómplice,.. su hoja seca
de las auroras,.. su alma,
entre el óxido que la irradia
en un moribundo estío
que con la bruma se apaga.

Enrique Tamayo Borrás
a 30 de Agosto de 2014.
*
Registro de propiedad intelectual.
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Afanar en tu silencio.


No podría afanar el silencio
ni con amor ni con apremio
entre el espacio y el estruendo
cuando sondeo tus palabras
que vuelven a mi recuerdo,
deslizando entre mis manos
suplicas de acercamiento.

Fueron pájaros
que volaron...
entre vientos y entre sueños.
No hay ceguera que alumbre
el orgullo que roba y miente
Si cegué el párpado del estrépito
de vacíos y vergüenzas
de pactos y carroñas
aliadas de juramento.

No hablan claras las palabras
en gritos de conformidad,
en excesos de ruindad
y en afán de atesorar
el ansia de mi verdad.

Amor que maté y amé
entre olvido y ausencias
Será soledad de una flecha
que tornó el odio en fijeza.
Que huyó entre la textura
del mal oído de la apariencia.

Afanar en el silencio...
de lo existente y lo irreal
y desalojar de mi existencia
el eco que resuena
el silencio de afanar...
tu tormentoso silencio.

Enrique Tamayo Borrás
a 21 de Agosto de 2014.
*
Registro de propiedad intelectual.
© 2014 Safe Creative.1111260038388

7 de septiembre de 2014

Al amanecer

Palabras trémulas que en la brisa
se forman, ahogan sin rumbo la ilusión,
se quedan en las caricias del alma,
y en el sonido, de una agraciada canción.

Sus acciones andan sobre perlas,
que protegen el corazón,
tan sumisas, que ya no consigo
verlas, ni defender a la ilusión.

Las nubes se desplazan rápidamente,
y el sol susurra anhelante… ¡despierta!
que el tiempo se para en nuestro reloj,
y respira suavemente, que ya, amanece.

Nuria de Espinosa

© Derechos reservados

Se siente poderosa.


El la contempla
desnuda frente al espejo
su bello cuerpo
le nubla la cordura.

Enloquecido por el deseo
con un dedo le acaricia la espalda
ella besa su boca
se siente poderosa.

Le dejará amarla
disfruta de este juego
en el que ella provoca
él cegado,se torna su muñeco.

El adora a esa mujer
la piensa enamorada
pero ella hace tiempo
dejó de creer en el amor.

Magda Lluna

© Derechos reservados

La casa de los poetas

Quise montar una casa para vestirla de letras
invitando a engalanarla a mis amigos poetas
ellos han hecho posible que mi sueño se cumpliera
invitando mismamente a todo aquel que escribiera.

Empezó con un poema que puso Pilar Bonet
entonces yo no sabía dibujar en la pared
de ese Ciclón de vida yo nunca me olvidaré
porque con él nuestra casa se empezó a fortalecer.

Quiero dar a todos gracias por cuidar de nuestra casa
porque vuestras letras brillan como brilla la mañana
cuando abrimos la ventana, y entran los rayos de sol
del calor de vuestras almas, que avivan su resplandor.

Soñadores de sueños alzad la voz
que en el oído de otro suena mejor
porque escuchó los cantos del ruiseñor
al entrar a nuestra casa, de vuestra voz.

© Maria Plana Nova

5 de septiembre de 2014

Vestida de rojo

Un hombre en la calle desnudo,
de madrugada está gritando.
¡Yo la violé!
¡Yo la maté!

Su rostro es el del diablo,
sus manos las de un asesino.
Su mente la del ignorante,
su alma se ha perdido.

¿Y ella?

Ella… ella…
La encontraron en un rincón acurrucada,
tan solo vestida de ensangrentadas heridas.
La sangre recorría el suelo, río de lágrimas,
eran de la muerte, tristes almas.

El sol se ocultó tras la nube negra
llorando por la mujer ahora muerta.
Llantos y gritos, rezos y condenas,
niños huérfanos, sonido de sirenas.

© Ramon Gaspar Escoda

4 de septiembre de 2014

Una cadena





Una cadena

Atada al cuerpo,
una cadena,
me une a la tierra,
al final un ancla,
la muerte su dueña.

El tiempo pasa,
la cadena se acorta,
cada eslabón un día,
ahora en la memoria.

Cuánto más se acorta,
la cadena más pesa,
son los años en la memoria
y ver el ancla más cerca.

Cada día más rápido,
cada año más corto,
terminada la cadena,
anclado a la tierra.

© Ramon Gaspar Escoda